miércoles, 15 de abril de 2009


Este pequeño cuento es el trabajo de concepción de la mujer que hice para clase y que me pidieron que subiera. ¡Espero que os guste!



A Nora le faltaban dos semanas para cumplir 14 años, todos le decían "estás hecha una mujercita" pero ella siempre se hacía la misma pregunta, "¿qué es ser mujer?".
Una tarde, aprovechando que su abuela salía a pasear por los grandes jardines de la ciudad, se fue con ella a que le se lo explicase, por supuesto, la salida fue total y secretamente preparada.
Cuando llegaron a los parques, a Nora le faltó tiempo para tirar de la manga a su abuela:
- ¿Cuánto falta?


- A ver, fíjate en el tercer banco a la derecha, en esa mujer con los tacones rojos. ¿La ves?


- ¡Sí, sí, sí! - gritó entusiasmada Nora - ¿Ser mujer es llevar tacones, abuela?


- ¡Por supuesto que no! - rió su abuela – Hay algunas mujeres a las que les encanta llevarlos, y otras que los ven muy molestos. Los tacones te hacen más alta y además con ellos parece que vas más arreglada, pero ni por asomo significan ser una mujer.


- Ah... - suspiró Nora.


- Mira, fíjate en ese grupo de chicas de allí – señaló su abuela.


- ¡Sí!, entonces, ¿ser mujer es tener un cuerpo bonito, abuela? - preguntó la niña.
La abuela rió.


- No, para nada Nora. Fíjate en que hay algunas chicas con las caderas más anchas y las piernas más finitas, otras con cintura de avispa y los muslos más anchos, y otras más regordetas.


¡Mirame a mí! - dijo, poniendose la mano en la barriga - ¿Nora, me estás escuchando?
La niña seguía mirando al grupo de chicas con envidia:

- Son tan bonitas abuela...


- Oye, ser mujer tampoco significa ser joven eh,
ni ser bonita. Hay mujeres muy guapas y otras
que no lo son tanto. Hay cuerpos y cuerpos,
todos distintos, pero seguro que igualmente bonitos.


- Y yo que no tengo tetas... -
Suspiró la niña mirándose.


- No digas tonterías, anda.


- Abuela, ¿y los vestidos y las faldas qué? - preguntó Nora.


- Para nada. A algunas mujeres si les gusta llevar faldas de volantes y vestidos bonitos, pero otras prefieren los pantalones, y son mujeres igualmente.


- Yo voy más cómoda en pantalones – dijo la niña mirándose las piernas.


- ¿ves? - rió su abuela. - Además los estilos de vestir tampoco tienen nada que ver, hay mujeres visten más hippies, otras más formales... ¿Entiendes?


- Entiendo, entiendo – rió Nora, volviendo la cabeza al grupo de chicas de antes, lo que decía la abuela era cierto, unas llevaban pantalones largos, una llevaba falda, otra vestía unas botas altas con mayas... iban distintas, pero a Nora le parecían preciosas.


- ¡Cuidado, no pises los tréboles!


- Sé lo que estás pensando, y no – dijo su abuela – Ser mujer no significa llevar el pelo largo.
Nora miraba embobada a dos mujeres que acababan de adelantarlas, una con el pelo muy largo y la otra con el pelo cortito.


- Pero ¿no confunden a las mujeres con el pelo corto con un hombre?


- Por favor, Nora. - dijo seria la abuela.


- ¿Y el trabajo abuela? ¿Qué trabajo
Hay que tener para ser mujer?


- ¡Nora! No creas que ser mujer
Significa estar limpiando en casa
Y haciendo de comer o ser la secretaria
De un importante director. Una mujer
Puede desempeñar cantidad de trabajos,
Y todos ellos dignos de respeto.


- Vale, abuela pero no te enfades.


- ¡Nora, cuidado con los tréboles!


- ¡Es que están por todos lados y alguno
Tengo que pisar!
La abuela suspiró.


- A ver si llegamos.... Mira Nora,
Ven aquí.



La abuela le señaló un banco, se sentaron juntas.



- ¿Dónde, abuela? ¿dónde? - preguntaba impaciente Nora.


- Mira debajo, a los lados y delante de tí... ¿los ves?


- ¿Tréboles, abuela?


- Sí. Algunos tréboles son verdes, otros amarillos, unos son más grandes, otros más finos ¡algunos hasta tienen cuatro hojas! Pero pese a lo distintos que son, son todos preciosos.


- Es que no los puedo ver bien, es que esta reja no me deja verlos a todos.


- En efecto, por eso son tréboles las mujeres Nora, pese a que se han conseguido nuevos derechos, que puedamos valernos por nosotras mismas y se nos permita ir a votar, sigue habiendo alambradas sociales y culturales que nos encierran. A algunas mujeres su marido les pega y no pueden denunciarlo porque están amenazadas, otras mueren revindicando derechos y protestando en las calles, otras salen adelante con una familia a la espalda... Con tacones o zapatillas, con pantalones o faldas, con el pelo corto o más largo, con cuarenta o veinte años...

Todas, todas, son bonitas.


- Son... Abuela, sois preciosas.
Celia Arcas Cánovas, 1º YC

1 comentario: